
Ella...
Tiene un pequeño trauma con los mimos...
No puede dar demasiados. Por que habitualmente...
le pasa... que tiene que besar sin querer, que tiene que tocar sin desear... y eso la hace rabiar.
Y se aparta, a veces sutilmente de los hombres que quieren rozar su piel,
incluso de los amigos que desean abrazarla.
Enfadada se aparta con su pequeña espada de cartón, y lucha contra
su propio amor no correspondido hacia el mundo.
Se pelea a capa y espada con cualquiera que venga a quererla,
y guarda bajo una coraza, que se asemeja al papel de una fotografía
antigua, unas ganas incontenibles de amar.
Deseando amar, lucha contra caballeros o caballeras indefensas,
llenas de buenas intenciones, que quedan esparcidas por el ambiente en todas las batallas.
Y siempre ocurre que el papel de su coraza se desvanece, cuando él se sienta a un metro de ella,
y tiene que dejar la espada a su lado, y agachar la cabecita, pensando en todas esas batallas... contra abrazos y besos cariñosos de personas que solo querían eso, ser mimadas.. un ratito.
Pero ella no, no quería y ahora, eso se desmorona, y el cartón parece quemado, y su coraza, totalmente evaporada, deja que se escuchen los latidos de su corazón, entre todos los árboles de todos los lugares donde ella luchó, donde los abrazos y los besos de cortesía rotos, ahora van para sus labios, recomponiéndose en dulces caricias, que solo él, puede disfrutar.